Tedoo cu Brad Florescu

Tham Morakot. La cueva de esmeralda y los soldados de terracota.

Morakot es una cueva sin techo. O, una mini laguna completamente cerrada, si quieres llamarla así, donde se puede llegar solo por el respiradero que he mencionado antes. Un escondite perfecto. De hecho, los piratas que tenían atemorizado El Mar Andaman y El Estrecho Malacca solían usar la cueva para almacenar su botín.

Día: 23
Kilómetros recorridos: 2000
Lugar: Ko Muk, provincia Trang

El barquero se ha puesto el chaleco salvavidas, ha cogido una linterna entre los dientes y ha saltado en el agua.  “You, come” (“Ven”).  He saltado detrás de el. Solo tenía que nadar 80 metros debajo del agua, en la oscuridad, hasta Tham Morakot, La Cueva de Esmeralda. Esta está en Ko Mook, a unas cuantas millas de Ko Kradan.

La marea estaba alta y el techo del respiradero subterráneo era bastante bajo como para darle un cabezazo en esa oscuridad. La fuerte corriente intentaba empujarme hacia afuera, hacia el mar abierto, pero yo no cedía tan fácil. Obstinado, seguía la lucecita de la linterna,  moviendo las piernas con fuerza.  Las manos grababan. Después de 5 minutos he visto otra vez el sol. Primero transluciendo en el agua verdoso del fin del túnel. Después, cogiendo prestado su esplendor de la Cueva de Esmeralda.

Me preguntaras: “Y si se trata de una cueva, ¿cómo es esto que brillaba el sol?” Brillaba, el pobre, y cómo, además. Morakot es una cueva sin techo. O, una mini laguna completamente cerrada, si quieres llamarla así, donde se puede llegar solo por el respiradero que he mencionado antes. Un escondite perfecto. De hecho, los piratas que tenían atemorizado El Mar Andaman y El Estrecho Malacca solían usar la cueva para almacenar su botín.

Cuando he llegado en Morakot, solo había  dos grupos de occidentales (algunos alemanes y unos ingleses), que estaban admirando la belleza del sitio con las bocas abiertas. El agua resplandecía azul, las rocas calizas adornadas con arbustos y flores parecían girar a nuestro alrededor.  Silencio y paz. Creo que hubiera podido quedarme aquí algunos cuantos años, vigilando el tesoro de los piratas.

Pero, como estábamos nosotros así, alegrándonos del esplendor reservado solo a los temerarios, la tierra empezó a temblar, y desde la abertura del túnel se escuchó un rugido siniestro, que nos heló la sangre. Hemos intercambiado miradas rápidamente murmurando: ¿Terremoto? ¿Tsunami? ¿Monstruo marino? ¿Las orcas del diabólico brujo Saruman?

Mucho peor. Turistas locales. Como mínimo 100 piezas. Hombres, mujeres, ancianos  y niños, atados a una amarra para no perderse, nadando torpes con sus manos pequeñas y gritando, en el ritmo marcado por el equipo de guías, como un ejército preparado para barrer todo en su camino. En pocos minutos, han bajado de la amarra, llenando la cueva con sus ruidos estridentes, sus salpicaduras molestas, las cámaras foto colgadas de sus cuellos, envueltas en plástico para no mojarse.  Soldados de terracota llegados en “team building”

Se han quedado lo suficiente para que cada uno pueda fotografiarse con sigo mismo y con todo su departamento. Lo suficiente para transformar la Cueva Morakot, hace pocos minutos, el oasis de silencio para los temerarios, en una piscina pública para el turismo sindical. ¡Cuánta precisión, que coordinación perfecta!

Después, el guía ha silbado y los soldados se han alineado disciplinados en dos filas. Con una mano amarrados a la cuerda  y con la otra sacándose los bañadores del culo, han vuelto a sus gritos militares (no se qué diablos decían, pero creo que les ayudaba no cagarse encima de miedo) y han arrancado hacia la salida, traqueteando en el agua. „Bai, bai” „Bai, bai”. Soldados contra Piratas: diez a cero.

Cuando la oscuridad se ha tragado el ultimo cabezón de terracota, he vuelto instintivamente la mirada hacia los ingleses y los alemanes. Estaban apoyados en las rocas con caras largas y actitud de derrota. Seguramente, yo también lucia la misma cara como una bandera bajada a media asta. Nos hemos dirigido perplejos hacia la salida. Al otro lado, el batallón se había embarcado y saboreaba su bien merecida rodaja de sandia incluida en el precio del circuito. El siguiente ejercito estaba ya preparado para el asalto.

Sin embargo, los barcos turísticos salen de Pakmeng a las 9 de la mañana, Si consigues llegar en Morakot a las 8, tienes una hora de silencio. Después puedes seguir la ruta hacia Ko Kradan. Así estarás siempre delante de ellos. El barco y el barquero cuestan 1000 THB para medio día. ¡No pagues más! El agua potable y el equipo de buceo están incluidos en el precio.

Traducción al español de Laura Saracin.

Para más fotos, vez el artículo en rumano.

Comentarii - Un Comentariu

  1. [...] está bien saber que el puerto Pakmeng es el punto de salida ideal para trasladarte a Koh Kradan, Koh Muk y Koh Ngai, tres de las islas más hermosas de Tailandia. También aquí se hace un buceo de [...]

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